Reúne una ficha de datos propios.
Anota el nombre utilizado por el negocio, teléfono, web, servicios, horarios habituales y cambios previstos. Comprueba cada dato con quien gestiona el negocio. No publiques una dirección de atención al público si no corresponde a tu actividad.
Comprueba qué información ve el cliente.
Revisa tu perfil y tu web: ¿los horarios coinciden?, ¿el enlace llega a la página correcta?, ¿se entiende el servicio? Un dato desactualizado puede dificultar una visita o un contacto aunque el diseño sea bueno.
Usa imágenes que representen el negocio.
Selecciona fotografías propias o con permisos de uso. No presentes una imagen generada o una fotografía ajena como si fuera tu local, tu equipo o un trabajo realizado.
Trata las reseñas como conversaciones.
Lee el contexto antes de responder. Evita publicar datos personales de clientes o detalles de una disputa. Una respuesta útil puede explicar cómo contactar de forma privada para resolver el caso. No fabriques valoraciones.
Entiende los límites de la búsqueda local.
Google tiene en cuenta cómo encaja un negocio con la búsqueda, la distancia y su notoriedad. Por eso una consulta desde lugares diferentes puede dar resultados distintos. No existe una garantía legítima de aparecer primero.
Consulta los criterios oficiales de resultados locales de Google y las directrices del Perfil de Empresa.
Conecta herramientas con autorización.
Conserva la propiedad de tu perfil y acuerda los permisos necesarios con quien te ayude. Las métricas deben venir de una conexión real; una integración pendiente no es un resultado.